Santa María de la Purísima

Escultor | Juan Alberto Pérez Rojas
Fecha | 2017
Materiales | Madera de cedro policromada al óleo
Dimensiones | 120 cm
Localización | Estepa (Sevilla, España)

Descripción de la Obra

Santa María de la Purísima: heredera espiritual de Sor Ángela de la Cruz y ejemplo de santidad en la Sevilla contemporánea

La figura de Santa María de la Purísima de la Cruz ocupa un lugar destacado en la historia reciente de la espiritualidad española. Religiosa de la Compañía de la Cruz y sucesora de Santa Ángela de la Cruz al frente de la congregación, su vida estuvo marcada por la humildad, el servicio a los más necesitados y una profunda fidelidad al carisma fundacional de la institución. Canonizada por el papa Francisco en 2015, su ejemplo continúa siendo hoy una referencia para miles de fieles, especialmente en Sevilla, ciudad estrechamente vinculada a la historia de la Compañía de la Cruz.

Fundada por Santa Ángela de la Cruz en 1875, la Compañía de la Cruz nació con una vocación clara de entrega a los pobres, enfermos y marginados. Desde sus orígenes, la congregación desarrolló una labor silenciosa y constante, sustentada en la caridad cristiana y en una espiritualidad centrada en la renuncia personal y el servicio desinteresado. Dentro de esta tradición, Santa María de la Purísima desempeñó un papel fundamental al asumir la responsabilidad de preservar y proyectar el legado de la fundadora durante buena parte del siglo XX.

Nacida en Madrid en 1926 con el nombre de María Isabel Salvat Romero, ingresó en la Compañía de la Cruz en 1944. Tras décadas de vida religiosa, fue elegida Madre General de la congregación en 1977, cargo que desempeñó durante más de dos décadas. Su gobierno estuvo caracterizado por una extraordinaria cercanía humana, una profunda vida de oración y una firme voluntad de mantener intacto el espíritu transmitido por Sor Ángela. Gracias a su labor, la congregación continuó creciendo y fortaleciendo su presencia apostólica tanto dentro como fuera de España.

La escultura realizada por Juan Alberto Pérez Rojas busca transmitir precisamente esa dimensión espiritual que definió la vida de la santa. La composición presenta una imagen serena y recogida, alejada de cualquier artificio, en consonancia con los valores de sencillez y humildad que marcaron toda su existencia. La expresión del rostro refleja una profunda paz interior, mientras que la mirada invita al recogimiento y a la contemplación.
Desde el punto de vista artístico, la obra se inscribe en la tradición de la imaginería sacra contemporánea, combinando fidelidad iconográfica con una interpretación personal del escultor. El modelado delicado de las facciones, presenta un buen estudio anatómico del retrato, y el tratamiento de los paños contribuyen a dotar a la imagen de una notable naturalidad. La policromía, aplicada con sensibilidad y equilibrio, refuerza la veracidad de la representación sin perder el carácter devocional propio de este tipo de obras.

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La figura de Santa María de la Purísima no puede comprenderse plenamente sin el legado espiritual de Santa Ángela de la Cruz, fundadora de la Compañía de la Cruz y origen de una forma de vida consagrada a la oración, la humildad y la atención a los más necesitados.

Santa Ángela de la Cruz

Santa Ángela de la Cruz, fundadora de la congregación a la que perteneció Santa María de la Purísima, permite comprender el origen de una misma vocación de humildad, oración y servicio a los más necesitados. Esta escultura ofrece una interpretación naturalista y profundamente devocional de una de las figuras esenciales de la espiritualidad sevillana contemporánea.

→ Conocer la escultura de Santa Ángela de la Cruz

Especial interés presenta la capacidad de la escultura para reflejar la personalidad de la santa. Lejos de una representación idealizada, la obra busca plasmar la humanidad de una mujer cuya grandeza espiritual se manifestó precisamente a través de la sencillez cotidiana. Esta cualidad conecta con la tradición artística de la Iglesia, que ha encontrado en la santidad vivida desde la humildad una de sus expresiones más auténticas.

La devoción a Santa María de la Purísima continúa creciendo en nuestros días, especialmente entre quienes conocen la labor desarrollada por la Compañía de la Cruz. Su figura representa la continuidad de una obra iniciada por Sor Ángela y constituye un testimonio elocuente de cómo el servicio a los demás puede convertirse en camino de santidad. Esta escultura pretende rendir homenaje a ese legado espiritual, ofreciendo una imagen que invita a la oración y mantiene viva la memoria de una de las grandes figuras religiosas de la Sevilla contemporánea.