Sagrada Familia de Nazaret

Escultor | Juan Alberto Pérez Rojas
Fecha | 2025
Materiales | Madera de cedro dorada y policromada
Dimensiones | 65 cm
Localización | Colección particular (Estepa, España)

Descripción de la Obra

Sagrada Familia de Nazaret, de Juan Alberto Pérez Rojas: la elegancia en la imaginería contemporánea

Iconografía y contexto histórico de la Sagrada Familia en el arte cristiano

La representación de la Sagrada Familia de Nazaret ha constituido, a lo largo de los siglos, uno de los pilares fundamentales del arte sacro de Occidente. Si bien las escenas de la Natividad gozaron de una devoción temprana, no fue hasta la Contrarreforma y la posterior consolidación del Barroco cuando el núcleo familiar de Jesús, María y San José adquirió una dimensión teológica y devocional propia, exaltando el hogar terrenal como reflejo de la Trinidad celestial y espejo de las virtudes domésticas.

En la historia del arte andaluz, las composiciones de la Sagrada Familia evolucionaron desde la rigidez de los modelos renacentistas hacia fórmulas de sutil intimidad y dinamismo técnico durante los siglos XVII y XVIII. El escultor Juan Alberto Pérez Rojas retoma esta rica herencia estética en su producción de 2025, adaptando un pasaje tradicional al selecto ámbito del mecenazgo privado. Concebida para una colección particular de Estepa (Sevilla), esta obra de 65 centímetros labrada en madera de cedro evoca la figura del coleccionista histórico: aquel protector de las artes que atesora piezas de hondo calado devocional y exquisita factura para la contemplación íntima.

Descripción artística y composición del grupo escultórico

La articulación de este grupo destaca por una asombrosa finura lírica, huyendo de estridencias espaciales para concentrar la fuerza expresiva en la serenidad y el afecto. El diseño compositivo sitúa el foco de atención en el tierno ademán de la Virgen María acunando al Niño Jesús, mientras San José, en una actitud protectora y silente, envuelve la escena completando un triángulo de perfecta armonía formal.

La Virgen María y el misterio del Niño Jesús dormido

La figura de la Santísima Virgen se presenta con una estructura rotunda y reposada, resuelta mediante un clásico contrapposto que balancea su peso sobre la pierna izquierda y adelanta sutilmente la derecha, confiriendo fluidez plástica a la imagen. Entre sus brazos yace el Divino Infante en un profundo sueño. El brazo derecho de Jesús reposa con abandono sobre su vientre, mientras el izquierdo cae inerte, un rasgo de acusado naturalismo que no solo refleja la fragilidad de la infancia, sino que prefigura simbólicamente su futura entrega en la Pasión.

En los ropajes de María, Pérez Rojas despliega un sutil lenguaje cromático y volumétrico. El manto azul verdoso, atributo inequívoco de su pureza y de su maternidad divina, cubre los hombros y se recoge rítmicamente en ambos brazos, dirigiendo la mirada del espectador hacia el centro de la pieza. La túnica rosácea aporta calidez a la escena, aludiendo a la compasión materna, mientras que un finísimo velo marfil enmarca su cabeza, levemente inclinada hacia la izquierda en un gesto de infinita melancolía.

San José, custodio de la Iglesia y protector del hogar

A la derecha del conjunto, San José encarna las virtudes de protector y guía. Su testa, de facciones marcadamente varoniles y madurez equilibrada, denota la fortaleza necesaria para ejercer de custodio de la Redención. Con su brazo derecho arropa con delicadeza a la Virgen, mientras que en su mano izquierda sostiene la tradicional vara florecida, símbolo iconográfico basado en los textos apócrifos que proclama su elección divina y su pureza mediante el lirio.

El tratamiento tipológico de sus vestiduras armoniza con el de la Virgen. El manto cae sobre su hombro izquierdo y se ciñe a la cintura, liberando el brazo ejecutor del ademán afectivo. La gama tonal elegida para el Santo Patriarca refuerza su identidad doctrinal: una túnica en color ocre terroso plasma su condición humilde de artesano, en contraste con un manto verde esperanza cuyo forro adopta el color morado, atributo que denota la realeza de su estirpe y su autoridad como cabeza de la Sagrada Familia.

Estética barroca, policromía y riqueza ornamental en madera de cedro

El valor diferencial de esta pieza reside en su magnífico acabado ornamental, donde Pérez Rojas demuestra su profundo conocimiento de la retórica decorativa del setecientos. Los ropajes de las imágenes aparecen ricamente enriquecidos con roleos y motivos de rocalla dorada. Las sinuosas formas en "C" y en "S" dinamizan las superficies y captan la luz de manera efectista, infundiendo un hálito vital a la madera policromada y elevando el carácter sacro de la composición.

Finalmente, el conjunto se complementa con la delicada presea de orfebrería. Mientras que San José luce un nimbo cuyos motivos dialogan armónicamente con la rocalla tallada de los textiles, la Virgen María es coronada por un sobrio aro de doce estrellas. Este atributo, de honda raíz apocalíptica, consolida visualmente su condición de Reina de los Cielos y sintetiza, en definitiva, el rotundo triunfo de la gracia divina en este magistral microcosmos familiar.

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Sagrada Familia

Esta escultura representa a Jesús, María y José en una composición de pequeño formato, donde la cercanía familiar se une al cuidado de la talla, el dorado, el estofado y la policromía al óleo. Una obra que subraya la dimensión doméstica, espiritual y devocional de la Sagrada Familia.

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