San Mateo Evangelista

Escultor | Juan Alberto Pérez Rojas
Fecha | 2015
Materiales | Madera de caoba estofada al temple y policromada al óleo
Dimensiones | 50 cm
Localización | Hermanadad de la Vera Cruz (El Coronil, Sevilla)

Descripción de la Obra

La imagen de San Mateo Evangelista realizada por el escultor imaginero Juan Alberto Pérez Rojas constituye una destacada interpretación contemporánea de uno de los personajes fundamentales de la tradición cristiana. La obra se inserta dentro de la gran herencia de la imaginería andaluza, conjugando el rigor iconográfico con una cuidada sensibilidad estética que conecta con los modelos históricos desarrollados entre los siglos XVII y XVIII.

Contexto histórico del santo

San Mateo ocupa un lugar esencial dentro del cristianismo al ser uno de los doce apóstoles y autor del primero de los Evangelios canónicos. Según la tradición, antes de seguir a Cristo ejercía como recaudador de impuestos, circunstancia que otorga a su vocación un profundo significado espiritual relacionado con la conversión y la llamada divina. Desde los primeros siglos del arte cristiano, su representación quedó vinculada al símbolo del ángel o del hombre alado, elemento procedente de las visiones descritas por el profeta Ezequiel y posteriormente recogidas en el Apocalipsis de San Juan. Este atributo identifica al evangelista y alude a la dimensión humana de Cristo, aspecto con el que se inicia precisamente el Evangelio de San Mateo mediante la genealogía de Jesús.

La escultura presenta al santo con una actitud serena y reflexiva, acorde con la iconografía tradicional de los evangelistas escritores. La expresión del rostro transmite sabiduría y recogimiento, mientras que el tratamiento anatómico y la disposición de los paños revelan un profundo conocimiento de los recursos formales desarrollados por la escuela barroca española. Lejos de una mera recreación historicista, la obra desarrolla un lenguaje propio que busca equilibrar naturalismo, espiritualidad y nobleza compositiva.

El Estofado y la policromía vehículos de belleza

Uno de los aspectos más sobresalientes de la imagen es la riqueza ornamental del manto, concebido como un elemento fundamental dentro del discurso artístico de la pieza. Sobre la superficie textil se despliega una elegante decoración de motivos florales inspirada en los tejidos y bordados del siglo XVIII español. Este repertorio ornamental remite a la tradición de los talleres sederos y bordadores que alcanzaron un extraordinario desarrollo durante el periodo barroco y rococó, especialmente en ciudades como Sevilla, Granada o Valencia. Las composiciones vegetales, roleos y flores estilizadas evocan los antiguos diseños empleados en ornamentos litúrgicos, ternos, frontales de altar y vestiduras procesionales, estableciendo un diálogo entre la escultura y las artes suntuarias históricas.

La presencia de estos elementos decorativos no responde únicamente a una finalidad estética. Dentro de la tradición del arte sacro, los motivos vegetales y florales poseen una dimensión simbólica relacionada con la vida espiritual, la renovación, la gracia divina y la belleza de la creación. Su incorporación a la indumentaria del santo contribuye a enriquecer el mensaje catequético de la obra, siguiendo un lenguaje visual que durante siglos sirvió para acercar los misterios de la fe a los fieles mediante formas reconocibles y cargadas de significado.

Desde el punto de vista técnico, esta escultura evidencia un cuidado estudio de las texturas y de los efectos policromos. La combinación entre la riqueza cromática de los tejidos representados y la sobriedad expresiva del rostro genera un equilibrio visual especialmente atractivo. La ornamentación no invade la figura, sino que realza su presencia y dignidad, reforzando el carácter evangelizador del personaje representado.

Esta imagen de San Mateo Evangelista constituye, en definitiva, una valiosa aportación a la escultura religiosa contemporánea. La obra logra integrar tradición iconográfica, excelencia técnica y sensibilidad artística en una propuesta que dialoga con los grandes modelos históricos de la imaginería española. Su refinada decoración inspirada en los bordados florales del siglo XVIII, junto a la profundidad espiritual que emana de la figura, convierten esta creación en un destacado ejemplo de arte sacro actual capaz de mantener viva la riqueza estética y devocional de la tradición cristiana.