El sueño de san José

Escultor | Juan Alberto Pérez Rojas
Fecha | 2015
Materiales | Madera de cedro dorada, estofada al temple y policromada al óleo
Dimensiones | 50cm
Localización | Colección particular (Málaga, España)

Descripción de la Obra

Una interpretación contemporánea de la devoción a San José Dormido

La presente escultura de San José Dormido, realizada por Juan Alberto Pérez Rojas en madera de cedro policromada, dorada y estofada, interpreta uno de los episodios más sugerentes de la tradición josefina: el descanso del santo patriarca mientras recibe en sueños los designios divinos. Con apenas cincuenta centímetros de altura, la obra reúne la intimidad devocional de la imaginería doméstica y la riqueza técnica propia de la escultura sacra andaluza.

Origen e iconografía de San José dormido

Desde una perspectiva histórico-artística, la representación de San José adormecido evoca los célebres pasajes del Evangelio de San Mateo (Mt 1,20-24 y Mt 2,13-19), momentos clave en los que la divinidad escoge la sutil penumbra del descanso para manifestar sus designios a través de los ángeles. Lejos de la rigidez de ciertas formulaciones medievales que relegaban al santo a un plano secundario y envejecido, esta obra bebe de la renovación iconográfica impulsada tras el Concilio de Trento (1545-1563), favorecida por la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús y por los planteamientos teóricos de Francisco Pacheco en su tratado “Arte de la Pintura”. Ambos contribuyeron decisivamente a consolidar una imagen de San José joven, vigoroso y digno, capaz de asumir con fortaleza la custodia de la Sagrada Familia.

El tratamiento formal de la pieza rinde un sutil y respetuoso homenaje a los grandes maestros de la escuela sevillana, especialmente a la nobleza volumétrica de Juan Martínez Montañés y a la delicada unción espiritual que más tarde imprimiría José Montes de Oca en sus composiciones de pequeño formato. La pose recogida del santo, con la cabeza plácidamente apoyada sobre una roca, transmite un abandono absoluto a la voluntad divina, un letargo sagrado en el que el alma permanece en vigilia mientras el cuerpo descansa. Viste túnica y manto, recogido este último con la mano izquierda, mientras sostiene en la derecha la vara florida, tradicional atributo que simboliza su elección providencial como esposo de la Virgen María.

Talla, policromía y estofado sobre oro

En el plano técnico, la obra destaca por la combinación de una cuidada policromía al óleo en las carnaciones con el suntuoso empleo del estofado al temple sobre oro de ley en las vestiduras. Los pliegues de la túnica y el manto, resueltos con ritmos serenos pero dinámicos, captan la luz de manera que los motivos ornamentales, minuciosamente esgrafiados, evocan los ricos brocados de los ajuares litúrgicos del pleno barroco. Este contraste entre la delicadeza de las carnaciones y la riqueza metálica de los ropajes confiere a la escultura una dignidad monumental que trasciende sus reducidas dimensiones, convirtiéndola en una pieza de gabinete de singular elegancia, concebida para la contemplación y la devoción privada.

Una imagen para la contemplación y la devoción privada

La devoción a San José Dormido ha experimentado una notable difusión en las últimas décadas, especialmente gracias al impulso otorgado por el pontificado del papa Francisco, quien ha contribuido a divulgar esta advocación vinculada a la confianza plena en la providencia divina. La presente escultura de Pérez Rojas recoge esa tradición espiritual desde los recursos formales de la imaginería andaluza, ofreciendo una representación serena y cercana del custodio de la Sagrada Familia. Su reducido formato favorece la oración personal y convierte la obra en una pieza especialmente adecuada para oratorios, comunidades religiosas y espacios de recogimiento doméstico, donde la figura de San José continúa inspirando una silenciosa confianza en los designios de Dios.

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La iconografía de san José permite contemplar diferentes aspectos de una misma vocación: el silencio interior, la custodia de la Sagrada Familia y la dignidad del trabajo cotidiano. Estas dos esculturas ofrecen aproximaciones complementarias a la figura del santo patriarca y ayudan a comprender la riqueza espiritual de su representación en la imaginería sacra.

San José del Carmen

La devoción a san José adquirió una particular intensidad dentro del Carmelo Descalzo gracias al impulso de santa Teresa de Jesús. Esta escultura presenta al santo patriarca desde su condición de protector de la Sagrada Familia y modelo de silencio, confianza y vida contemplativa.

→ Conocer la escultura de San José del Carmen

San José Obrero

La imagen de San José Obrero muestra una faceta complementaria del santo patriarca: la del artesano que santifica el trabajo mediante la entrega humilde y perseverante. La sierra y la vara florida unen en esta escultura su oficio de carpintero con su misión como esposo de María y custodio de Cristo.

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