San José de Burriana
Descripción de la Obra
Nueva imagen de San José para la iglesia de la Virgen del Carmen en Burriana
Del San José anciano al patriarca de la Contrarreforma
Entre las imágenes marianas y cristológicas que dominan la iconografía religiosa, la figura de San José ocupa un lugar de conquista tardía. Durante siglos fue representado como un anciano, un recurso que buscaba subrayar, por contraste, la juventud y pureza de la Virgen. Sin embargo, a partir del siglo XVI esta fórmula entró en crisis: el impulso decisivo lo dieron Santa Teresa de Jesús y la reforma carmelita, que promovieron un culto josefino renovado y una imagen del patriarca en la plenitud de la edad viril, custodio firme de la Sagrada Familia y no mero comparsa de fondo.
Es precisamente esta tradición, consolidada en el Barroco español, la que retoma el escultor e imaginero Juan Alberto Pérez Rojas para el San José realizado para Burriana: un varón de edad mediana, alejado del arquetipo senil, que transmite serenidad y autoridad sin perder la ternura propia de su papel de esposo y padre nutricio.
Iconografía de San José: origen y significado de la vara florida
La talla se resuelve mediante un contrapposto de raigambre clásica: el peso recae sobre la pierna derecha mientras la izquierda avanza levemente, generando ese leve quiebro de cadera que dota a la figura de naturalidad y movimiento contenido. El brazo izquierdo se recoge hacia el pecho en gesto de recogimiento, mientras la mano derecha sostiene la vara florida, atributo que identifica al santo desde antiguo. Su origen se remonta a los evangelios apócrifos —singularmente el Protoevangelio de Santiago—, que narran cómo los pretendientes de María debieron depositar sendas varas en el templo y cómo la de José, la más humilde, floreció milagrosamente, señalándolo como elegido para desposar a la Virgen. Con el paso del tiempo, aquellas flores primigenias se decantaron iconográficamente hacia la azucena o el lirio, símbolos de castidad y pureza que la imaginería española asumió como propios.
Análisis formal y estilístico de la escultura de san José
El modelado de la cabeza revela un trabajo minucioso: el cabello se organiza en mechones amplios que se aligeran y detallan en la barba, mientras el rostro, de facciones dulces y correctamente resueltas, remite a los modelos de la estatuaria española de los siglos XVII y XVIII, esa tradición de imaginería andaluza que hizo de la expresividad contenida uno de sus sellos distintivos. La policromía al óleo, en tonos tostados y cálidos, refuerza esa intención expresiva y dialoga con el modelado, sin caer en artificios que distraigan de la sobriedad devocional de la pieza.
Técnicamente, la obra se resuelve en terracota, material de honda tradición en la escultura religiosa española por su plasticidad y capacidad de registrar el detalle del modelado antes de la cocción. Concebida como imagen de vestir, sigue una práctica muy arraigada en la imaginería procesional y devocional, que permite renovar la apariencia de la talla según las galas y advocaciones de cada comunidad. Con sus 130 centímetros, la pieza se inscribe así en la línea de la escultura sacra contemporánea que, sin renunciar a la actualización formal, bebe conscientemente de las fuentes del imaginero barroco español.
Destinada al culto en la iglesia de la Virgen del Carmen de Burriana, esta imagen de San José se suma así a la larga cadena de la imaginería española, entendida no como ejercicio arqueológico sino como oficio vivo: una escultura pensada para el rezo cotidiano y la devoción de una comunidad concreta, que sigue transmitiendo, siglos después, el mismo mensaje de custodia silenciosa que hizo de San José el patrono de la Iglesia universal.
También puede interesarle
Si desea conocer otras interpretaciones de San José dentro de la obra de Juan Alberto Pérez Rojas, le invitamos a visitar las siguientes esculturas, donde la figura del santo patriarca aparece vinculada a la ternura familiar, la vida interior y la tradición de la imaginería sacra.
San José de Marbella
Esta imagen de San José ofrece una lectura serena y cercana del custodio de Jesús, subrayando su dimensión paternal y su papel como protector de la Sagrada Familia. La obra permite profundizar en una iconografía josefina marcada por la confianza, la humildad y la delicadeza devocional.
San José del Carmen
Realizada en madera de caoba, dorada, estofada y policromada al óleo, esta escultura de pequeño formato destaca por la ternura del diálogo entre San José y el Niño Jesús, así como por su vinculación espiritual con la tradición carmelitana y la devoción promovida por Santa Teresa de Jesús.








