Relieves del trono de la Sagrada Cena

Escultor | Juan Alberto Pérez Rojas
Fecha | 2011
Materiales | Madera de cedro dorada, estofada al temple y policromada al óleo
Dimensiones | 25 cm
Localización | Hermandad de la Sagrada Cena (Málaga, España)

Descripción de la Obra

Relieves del trono de la Sagrada Cena

El programa iconográfico diseñado para el trono de la Sagrada Cena constituye un elaborado discurso teológico tallado en madera por Juan Alberto Pérez Rojas, concebido como una prolongación visual del misterio de la institución de la Eucaristía representado sobre sus andas procesionales. Las escenas que recorren el “cajillo” forman parte de una auténtica catequesis escultórica en la calle, siguiendo la mejor tradición de la imaginería barroca andaluza. De este modo, la escultura principal, los relieves y las esculturas de los sumos sacerdotes de las esquinas, dialogan entre sí para conformar una unidad artística y espiritual en la que cada episodio amplía y profundiza el significado del conjunto.

Este discurso iconográfico responde a uno de los principios fundamentales de la tradición cristiana: la tipología bíblica. Según esta interpretación, numerosos acontecimientos del Antiguo Testamento anuncian anticipadamente la obra redentora de Cristo y encuentran su plenitud en el Nuevo Testamento. Escenas como el sacrificio de Melquisedec o la recogida del maná, adquieren así un significado plenamente eucarístico al ponerse en relación con la Última Cena y con el sacrificio sacramental de la Santa Misa. La contemplación del conjunto invita al espectador a recorrer visualmente la historia de la salvación, desde sus figuras veterotestamentarias hasta la instauración definitiva de la Nueva Alianza.

Cada uno de los relieves ha sido labrado buscando la máxima profundidad tridimensional mediante una cuidada combinación de altorrelieve para las figuras principales y bajorrelieve en los fondos arquitectónicos y paisajísticos. Esta gradación de planos no solo genera una notable riqueza lumínica bajo la luz cambiante del desfile procesional, sino que favorece una lectura clara y ordenada de cada composición desde distintos puntos de vista. La organización espacial de las escenas responde igualmente a un estudio previo de la composición escultórica. La alternancia entre masas, vacíos, diagonales y diferentes profundidades permite que cada episodio conserve su fuerza narrativa.

Análisis de las escenas del programa iconográfico

El ciclo escultórico reúne episodios del Antiguo y del Nuevo Testamento que mantienen entre sí una profunda relación teológica en torno al misterio eucarístico.

El Sacrificio de Melquisedec
Situado en una de las cartelas de esquina de la canastilla, representa al rey de Salén ofreciendo pan y vino al patriarca Abraham. La tradición cristiana ha visto siempre en este episodio una de las imágenes veterotestamentarias más claras del sacrificio eucarístico. La composición transmite solemnidad mediante un estudiado equilibrio entre las figuras, mientras el movimiento de los paños y la nobleza de los gestos evocan la gran escultura barroca sin renunciar a un lenguaje plenamente contemporáneo.

La Recogida del Maná en el Desierto
Este relieve representa al pueblo de Israel recibiendo el "pan del cielo" durante su peregrinación por el desierto. La escena permite desarrollar una composición especialmente dinámica en la que numerosas figuras interactúan entre sí mediante gestos de sorpresa, agradecimiento y recogimiento. La variedad de actitudes, el estudio anatómico y el tratamiento de los pliegues, cestos y demás elementos secundarios enriquecen visualmente una composición concebida para expresar la providencia divina y anticipar el verdadero Pan de Vida.

Las Bodas de Caná
El primer milagro de Cristo ocupa un lugar esencial dentro del programa iconográfico por su profundo significado eucarístico. La transformación del agua en vino constituye un anuncio del misterio sacramental que alcanzará su plenitud durante la Última Cena. La composición gira en torno a las hidrias y al diálogo entre Cristo, la Virgen María y los sirvientes, construyendo un ritmo visual basado en la alternancia de planos, la elegancia de las posturas y un cuidado tratamiento de las expresiones y de la indumentaria inspirada en referencias históricas.

Emaús: la Fracción del Pan
Este altorrelieve representa el instante en que Cristo resucitado se da a conocer a los discípulos al partir el pan. La escena concentra una intensa carga emocional, captando el momento preciso en el que los caminantes reconocen al Señor en la fracción. Las expresiones de asombro, el equilibrio compositivo y la serenidad del Resucitado convierten este episodio en uno de los momentos culminantes del programa iconográfico, sintetizando el sentido último de todo el discurso eucarístico desarrollado a lo largo del conjunto.

La custodia de un celemín de Maná
Representa el momento en que el hermano de Moisés, Aarón, recogió una medida del maná caído del cielo dentro de un recipiente y lo guardó junto con las tablas de la ley (Ex.16, 32-36). La escena está representada en un lujoso recinto donde se encuentra el altar con el Arca de la Alianza; ante él, tres sacerdotes revestidos de los vistosos ropajes litúrgicos de los israelitas, guardan en el interior del arca el copón que contiene el maná del cielo. La conservación del maná junto al Arca de la Alianza simboliza la permanencia de la providencia divina y constituye otra de las grandes imágenes veterotestamentarias interpretadas por la tradición cristiana como anuncio de la Eucaristía.

La Multiplicación de los panes y los peces
Los evangelistas recogen en sus textos varios relatos de este hecho constituye una de las prefiguraciones eucarísticas más importantes recogidas en los Evangelios, pues anticipa sacramentalmente el Pan de Vida que Cristo ofrecerá durante la Última Cena. Según el relato de uno de ellos, (Mt. 14, 13,21) Jesús le pidió a sus apóstoles que dieran de comer a la muchedumbre que se había congregado para escuchar su palabra y pedirle remedio a sus males. Pérez Rojas lo ha representado con Cristo en el centro con un pan en la mano y pronunciando la bendición; los apóstoles le acompañan en un segundo término junto con un niño que porta la bandeja con un par de peces .

Arcángeles eucarísticos
En las cartelas delantera y trasera del trono procesional, hallamos dos relieves más pequeños donde el escultor ha representado dos arcángeles con motivos eucarísticos. En la frontal, uno portando el ostensorio, claro elemento fundamental para la exposición de la hostia, y en la trasera, otro arcángel portando la cruz y un cáliz, ambos elementos que nos remiten al misterio que procesiona. Estos relieves sintetizan visualmente el sacrificio de Cristo y el culto eucarístico de la Iglesia, completando el programa iconográfico mediante un lenguaje simbólico de gran fuerza devocional.

El relieve escultórico como lenguaje catequético

Desde el punto de vista estilístico, estos relieves encuentran su inspiración en la gran tradición de la escuela sevillana de escultura, especialmente en la claridad compositiva, el equilibrio de las proporciones y el tratamiento noble de las figuras que caracterizan a los grandes maestros del Barroco. Sin embargo, estas referencias históricas son reinterpretadas mediante un modelado contemporáneo que busca dotar a cada escena de naturalidad, dinamismo y profundidad expresiva.

La riqueza de las superficies se ve posteriormente enriquecida mediante dorados en oro fino y una policromía de tonos templados que unifican visualmente el conjunto y favorecen su integración dentro del programa ornamental del trono.

Lejos de constituir un simple ejercicio de virtuosismo escultórico, este conjunto de relieves aspira a recuperar una de las funciones más nobles del arte sacro: transmitir mediante la belleza el contenido espiritual de la fe cristiana. Cada escena forma parte de un discurso iconográfico cuidadosamente articulado que invita al espectador a profundizar en el misterio de la Eucaristía, demostrando cómo la escultura puede seguir siendo hoy un lenguaje plenamente vigente para expresar la riqueza teológica, histórica y devocional de la tradición cristiana.

Descubra el conjunto escultórico completo

Los relieves del trono forman parte de un programa iconográfico concebido como una unidad artística y teológica. Las esculturas de los sumos sacerdotes situadas en las esquinas de la canastilla completan este discurso visual, aportando nuevas referencias al culto del Templo de Jerusalén y a las prefiguraciones veterotestamentarias de la Eucaristía.

Los Sumos Sacerdotes del trono de la Sagrada Cena

Las esculturas de los sumos sacerdotes enriquecen el conjunto escultórico del paso mediante un profundo simbolismo bíblico. Sus atributos, indumentarias y significado litúrgico establecen un diálogo directo con los relieves eucarísticos, completando un programa iconográfico concebido para explicar visualmente el misterio de la Institución de la Eucaristía desde la tradición del Antiguo y del Nuevo Testamento.

→ Descubrir los Sumos Sacerdotes del programa iconográfico