Niño Jesús triunfante

Escultor | Juan Alberto Pérez Rojas
Fecha | 2024
Materiales | Madera de cedro policromada
Dimensiones | 65 cm
Localización | Colección particular Aracena (Huelva)

Descripción de la Obra

La iconografía del niño Jesús tiene sus raíces en la tradición cristiana, donde se representa al hijo de Dios como un bebé en brazos de la Virgen María o en un pesebre. Esta representación simboliza la humanidad de Jesús y su papel como salvador de la humanidad. A lo largo de la historia del arte, la iconografía del Niño Jesús ha evolucionado, adoptando diferentes estilos y significados según la época y la cultura en la que se represente.

En el siglo XVII, la representación del Niño Jesús triunfante en el arte experimentó una evolución significativa. Durante este período, se le dio mayor énfasis a la ternura y la inocencia Jesús, mostrándolo con rasgos infantiles y expresiones que transmitían su divinidad y su papel como redentor. Los artistas barrocos, como Caravaggio y Murillo, crearon obras que destacaban la humanidad y la divinidad de Jesús a través de su representación como un niño vulnerable pero poderoso.

La iconografía del Niño Jesús en el siglo XVII reflejaba la espiritualidad y la devoción de la época, marcada por las emanaciones que surgieron del Concilio de Trento (1545-1563), inspirando a los fieles a conectar con la figura de Cristo de una manera más íntima y emotiva.

En las colecciones particulares, la imagen del Niño Jesús suele obedecer a la sensibilidad del coleccionista que tienen la oportunidad de contemplarla en un entorno privado y cercano.

Para una colección particular de la localidad de Aracena (Huelva), nuestro autor ha compuesto una figura del Divino Infante inspirada en los modelos clásicos de la estatuaria sevillana del mediados del siglo XVII, y más concretamente, en la escuela de los hermanos Ribas.

La obra parte de un contraposto clásico, descansando el peso en la pierna derecha y adelantando la izquierda. Bendice con la mano derecha mientras sujeta con la izquierda una cruz de plata, símbolo de su martirio.
El modelado de la cabeza muestra aspectos naturalistas consultados del modelo vivo. El cabello está compuesto a base de amplios mechones, siguiendo el proceder del artista en su producción. La policromía, de aspecto nacarado, es la habitual en su iconografía, con frescores rojizos en las zonas de mayor irrigación sanguínea.
En conjunto, la obra posee una impronta clásica que le otorgan el delicado modelado junto con la excelente policromía que lo completa.