Ángeles Pasionistas Almogía

Escultor | Juan Alberto Pérez Rojas
Fecha | 2018
Materiales | Madera de cedro dorada, estofada al temple y policromada al óleo
Dimensiones | 50 cm
Localización | Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Almogía (Málaga, España)

Descripción de la Obra

Ángeles Pasionistas de Almogía: dos guardianes de la Pasión junto a la Soledad

Iconografía: los ángeles y los Arma Christi

La pareja de ángeles pasionistas realizada por Juan Alberto Pérez Rojas para la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Almogía (Málaga) recupera una de las fórmulas iconográficas más entrañables del arte procesional andaluz: la del ángel que acompaña la imagen mariana portando los llamados Arma Christi, los instrumentos asociados a la Pasión de Cristo. Uno de ellos sostiene la cruz, elemento central del relato evangélico, mientras el segundo porta la corona de espinas, símbolo de la humillación y el sufrimiento del Nazareno. En ambos casos, el gesto doliente del rostro —suplicante en uno, contemplativo en el otro— traduce en la infancia angélica un dolor adulto, un recurso que la tradición barroca, con Francisco Dionisio de Ribas, Francisco Antonio Gijón o Pedro Roldán a la cabeza, empleó para intensificar la carga emotiva de estos pequeños querubines sin renunciar a su ternura formal.

Composición y lenguaje escultórico de los ángeles pasionarios

Cada ángel resuelve su postura de manera distinta, evitando la simetría mecánica: uno aparece sentado sobre una roca, en actitud reposada pero vigilante; el otro se inclina levemente hacia delante, como si el peso simbólico de la cruz condicionara su equilibrio corporal. Este juego de posturas complementarias, pensado para flanquear el trono procesional de Nuestra Señora de la Soledad, genera un diálogo compositivo entre ambas figuras que enriquece la lectura de conjunto sin restar protagonismo a la imagen mariana a la que sirven. El modelado de la anatomía infantil —vientres redondeados, manos pequeñas y firmes, rostros de rasgos suaves— sigue la línea clásica del autor, de marcado naturalismo, heredera de la tradición sevillana de imaginería infantil.

Técnica escultórica: talla, dorado, estofado y policromía

Las dos esculturas están talladas en madera de cedro, dorada y estofada al temple, con policromía final al óleo. El estofado permite recuperar bajo la policromía la riqueza cromática y textil de paños y alas mediante el esgrafiado del oro, técnica que en estas piezas se resuelve en tonos claros, cálidos, que dialogan armónicamente con la carnación. Un detalle de especial delicadeza son las lágrimas, resueltas en cristal fundido: un recurso técnico que añade un punto de realismo lumínico al gesto doliente de los rostros, reforzando la intención devocional de la obra frente a la meramente decorativa.

Contexto devocional e histórico

Ambos ángeles fueron concebidos para acompañar a Nuestra Señora de la Soledad de Almogía en su trono procesional, estrenándose en la salida extraordinaria organizada con motivo del 75 aniversario de la hechura de la imagen mariana. La presencia de ángeles pasionarios junto a advocaciones dolorosas cuenta con un largo recorrido en la imaginería procesional española, generalizada especialmente a partir del siglo XVIII y vinculada a la meditación sobre la Pasión que promovían tanto la piedad barroca como, más tarde, ciertas corrientes de espiritualidad mariana. Con esta pareja, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Almogía incorpora a su patrimonio procesional dos piezas que combinan calidad técnica y hondura devocional, en la línea de la producción de Pérez Rojas para otras corporaciones penitenciales.

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